A pesar de ser cuñadas, Gina y Eloísa, siempre han tenido problemas para entenderse por tener visiones muy distintas del concepto de familia, pero tras la pérdida de Carlos, la única persona con la que ambas contaban y una muy extraña petición, última voluntad, que las lleva a pasar el día juntas cocinando, ambas se verán obligadas a dejar su corazón y su alma en la cocina, cosa que sólo podrán hacer aprendiendo a escucharse la una a la otra.